10 Ago 2009 - Tips para tu negocio »

gerentenegocioMás que un sacrificio, el tiempo y trabajo que dedicamos a nuestro negocio forma parte de una responsabilidad que rinde satisfactorios frutos, siempre y cuando sepamos cómo dirigir nuestros esfuerzos hacia el logro de los objetivos propuestos.

Al empezar nuestro negocio seremos los gerentes del mismo. Es decir, tendremos que ocuparnos de administrar cada uno de sus procesos, desde la elaboración de los productos o definición de los servicios hasta el desempeño del personal y las actividades de posteriores a la atención.

Sin embargo, esto no quiere decir que vayamos a realizar personalmente cada una de las actividades, pero sí que tenemos que proporcionar a nuestros colaboradores los parámetros generales para que lleven a cabo su labor según los resultados esperados.

Como la máxima responsabilidad es, precisamente, la del gerente, debemos comenzar nuestro trabajo incluso antes de la inauguración de nuestra empresa. Para ello debemos conocer de manera detallada sul funcionamiento y así poder diseñar el manual de trabajo del personal, que es un conjunto de instrucciones básicas que facilitarán su adaptación a la empresa y la mejora de su desempeño.

Sobre la marcha también tendremos que corregir los errores que de todas maneras se presentarán en el desarrollo del negocio. Esto nos ayudará a hacer los cambios pertinentes en el manual de trabajo, explicando con más detalle los puntos sobre los que hay fallas, los inconvenientes que se podrían presentar y las formas de solucionarlos.

Por ejemplo, si tenemos un restaurante y algunos de los clientes presenta un airado reclamo sobre la comida, la camarera -que anteriormente reaccionó mal ante la actitud de otro comensal- deberá recibir su queja con un gesto de amabilidad, ofreciéndole disculpas por no darle el servicio deseado, ya que en su manual de trabajo dice que debe resolver los reclamos haciéndole sentir a los clientes que tienen la razón.

De igual manera, el desempeño de cada uno de nuestros colaboradores nos servirá para delegar las funciones de acuerdo sus aptitudes. Así, quienes tengan más afinidad con los clientes podrían trabajar en el área de ventas, mientras que los más organizados podrían colaborar en el área de logística.

Recordemos que la esencia de un negocio son los miembros que la conforman. Nada mejor que mantenernos en constante diálogo con nuestros trabajadores para saber cómo orientarlos en su desempeño y así poder seguir creciendo.

Imagen: Cámara de Comercio Peruano-Americana de Georgia
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