06 Ago 2009 - Tips para tu negocio »
Una de las principales responsabilidades al gerenciar nuestra empresa es hacer que los clientes se sientan satisfechos con nuestros productos, de modo de puedan seguir comprando y/o recomienden a otras personas lo que les ofrecemos para así incrementar nuestras ventas.

A fin de que la clientela no se sienta defraudada por lo que les ofrecemos -con la pérdida de tiempo y dinero y la mala imagen que ello implica-, debemos realizar un control de calidad de los procesos del negocio, que se puede dividir según cada proceso del negocio:
- Calidad en el diseño: Es la base para verificar la calidad de los demás procesos. Aquí debemos decidir cuáles son las mejores materias primas y el cronograma de producción, de modo que podamos crear una buena impresión del producto y la empresa desde el primer contacto con los clientes.
- Calidad en las materias primas: Además de usar las materias primas seleccionadas en el diseño, hay que hacerlo de manera debida. Es decir, si fabricamos carteras de cuero, no podemos usar más material del que demandan los patrones de confección porque implica un gasto adicional. Por otro lado, debemos exigir que nuestros proveedores nunca disminuyan la calidad de los materiales solicitados.
- Calidad en la producción: Hay que respetar lo establecido en el diseño, ya que por querer ahorrarnos dinero y usar un material de menor calidad podemos sufrir una pérdida económica mayor. Por ejemplo, si nos han contratado para fabricar zapatos de gamuza y hacemos algunas unidades de gamuzón, podrían demandarnos por estafa.
- Calidad en la tecnología: Incluso si no tenemos grandes volúmenes de pedidos, debemos realizar un mantenimiento preventivo de la maquinaria, que puede llevarse a cabo una vez al mes. Asimismo, la inversión de las ganancias debe destinarse a adquirir nuevos aparatos que reduzcan el tiempo de producción (sin disminuir su calidad) para que la entrega sea más rápida y favorezca a la imagen de la empresa.
- Calidad del desempeño del personal: Se debe establecer un manual con las normas básicas de trabajo para que nuestros colaboradores sepan cómo proceder en diferentes situaciones. De igual manera, no debemos dejar de hacerles seguimiento y hay que proporcionarles incentivos -bonos y/o menciones especiales- para que mejoren su rendimiento.
- Calidad en el almacenamiento, transporte y la distribución: Los productos deben almacenarse en un lugar que no altere su calidad (por ejemplo, los chocolates deben guardarse en un refrigerador), con un empaque que los proteja bien y entregarlos en el día y fecha pactada en el contrato con el cliente.
- Calidad en la venta y post-venta: Todo el esfuerzo en brindar una óptima calidad para los productos tiene que verse reflejado en una buena atención a los clientes, incluso después de realizada la venta . Una buena medida es llamarles o enviarles un mail para ver qué les pareció el servicio y de paso evaluar la calidad del desempeño del personal y de los productos.
Imagen: Generacción
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